El científico chipriota Leonidos Kostrikis sorprendía al mundo la semana pasada con su afirmación de que existe una nueva cepa de Covid-19 que combina características de las variantes Delta y Ómicron, denominada inicialmente Deltacron.

Kostrikis declaró a Bloomberg que los casos que ha identificado «indican una presión evolutiva sobre una cepa ancestral para adquirir estas mutaciones y no el resultado de un solo evento de recombinación».

Los expertos discrepan 

No obstante, varios científicos han especulado que los hallazgos de Kostrikis son el resultado de una posible contaminación del laboratorio.

Es posible que las variantes de coronavirus «recombinen» sus genomas y formen nuevas cepas. Pero en este caso, Deltacron parece ser una pista falsa, ha afirmado en Twitter el biólogo molecular Eric Topol, del Scripps Research Translational Institute de California.

¿Error de laboratorio?

Tom Peacock, virólogo del Imperial College de Londres, coincide con esta afirmación. Según este experto, es probable que Ómicron no haya circulado durante el tiempo suficiente, en una población lo suficientemente grande, para producir un verdadero recombinante.

En cualquier caso, los detalles genéticos de Deltacron publicados en la base de datos GISAID no se parecen a un recombinante. En cambio, «parecen ser una contaminación bastante clara» del laboratorio en el que se llevó a cabo la secuenciación, según declaraciones que recoge un periódico especializado.

Movimiento de mercado

Las acciones de las principales compañías relacionadas con la evolución del COVID-19 cotizan estables esta mañana. El laboratorio Pfizer, creador de una de las vacunas, cotiza con una leve alza del +0,25%, subiendo hasta los $55,86 por acción en la preapertura. Moderna, por su parte, prácticamente no se mueve al caer un -0,03%, cotizando a $213,80.

 

Fuente: Investing

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